cabecera1 cabecera2 cabecera3 cabecera4
 

INTRODUCCIÓN

 

1.- INTRODUCCIÓN (JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO)
El hecho de plantear cursos de estas características, se fundamenta en la idea de la existencia de una cierta falta de sensibilidad por parte de los usuarios de las vías públicas, en aspectos relacionados con la circulación. Por eso, pensamos que es muy importante educar este sentido de la vida de las personas desde su infancia, con la finalidad de desarrollar en el ciudadano un sentido social de colaboración en todo lo referido al tema que nos ocupa.
Los jóvenes, cuando salen a la calle, se encuentran con unas normas sociales que normalmente desconocen (también las referidas a la circulación); por tanto, la Educación Vial tiene su origen en la implantación en el hombre de conductas y valores, que le ayuden a respetar los derechos de los usuarios de las vías públicas. Eso nos ha lleva a plantear, diversos programas educativos destinados a todos los ciudadanos de Mislata.

Nuestra ciudad ha experimentado un gran desarrollo durante los últimos años y eso afecta al tráfico; se han construido avenidas con amplias calzadas y aceras, que permiten una circulación de vehículos y peatones mucho más segura.
La Educación Vial, debe ser entendida como "toda acción educativa encaminada al desarrollo de conocimientos, hábitos y actitudes, que mejoren el comportamiento de la persona como peatón, conductor@ y viajer@ con el fin último de reducir la tasa de accidentabilidad", debe estar presente en todas las asignaturas del curriculum, como una parcela de la Educación Ciudadana, sin perjuicio de las diferentes campañas que, desde otros organismos, se planteen.
Así, esta materia, como parte de la educación cívica, no se concibe solo como información o transmisión de conceptos, sino más bien como creación de hábitos saludables y aptitudes positivas, en un mundo altamente tecnificado. Por estos motivos, interesa saber cuáles son los conceptos, procedimientos y actitudes que son conveniente introducir en las áreas de conocimientos de las distintas etapas educativas, fundamentalmente las obligatorias.
Tratándose de un proceso continuo, que abarca a todas las edades, sus objetivos específicos variarán en función de las características de cada edad y los diferentes contextos ambientales, ya que cuando la educación comienza pronto, la mejora de hábitos y conductas se consigue de forma más fácil.

Por lo que se deberá trabajar, no sólo a través de las diversas instituciones sociales básicas: la familia, la escuela, el Estado, los medios de comunicación y diversas instituciones públicas y privadas, sino también en todas las situaciones convivcnciales.

Ya que nuestra sociedad ha de ser sensible a los problemas que plantea la circulación en lo concerniente a la seguridad de las personas, promoviendo campañas de Educación Vial, con el objetivo de que ya, desde las primeras edades, los niños y niñas adquieran hábitos y actitudes positivas, tomando conciencia de los peligros que se pueden encontrar al moverse (como peatones, viajeros y conductores) por las vías públicas y que desarrollen conductas de conciencia y comportamiento cívico-social (cortesía, buena educación y sentido de la responsabilidad).
El accidente se produce por la inadecuada toma de decisiones; por lo tanto, se hace necesaria una formación en actitudes, ya que las sociedades conducen como viven (como dice Armando de Miguel: las personas no se transforman al volante) y esto complica mucho la prevención, dado que "el accidente es un proceso de formación en actitudes, no es un hecho puntual: las personas aprenden a tener accidentes de tráfico".
La estrategia ha de basarse en la formación de actitudes para lograr una mejor seguridad vial; un cambio de formas desde la vía, el vehículo, la norma y el factor humano (o la conjugación de estos conceptos).
El factor humano podemos trabajarlo:

  1. Consolidando actitudes positivas en la Escuela.
  2. Desde las Autoescuelas, explicando el porqué de la norma.
  3. Formar personas que puedan conducir con seguridad.
  4. Desarrollando campañas para grupos de riesgo.

Desde el vehículo:
•     La actitud hacia el casco se podría modificar creando un sistema para guardarlo debajo del asiento de la moto.
Desde la vía:

  1. Iluminando pasos de peatones.
  2. Creando rotondas.
  3. No poniendo elementos que entorpezcan la visibilidad.
  4. No creando lugares de estacionamientos que obliguen a los peatones a cruzar entre los vehículos, con aceras anchas para evitar aglomeraciones, etc.

Desde la Norma:

  1. Concienciar a la sociedad de su importancia.
  2. Las señales han de ser claras y no llevar a errores.

A modo de conclusión, cabría señalar que debería mentalizarse a la sociedad, de que los vehículos sirven para trasladarse de un lugar a otro con cierta comodidad, aunque su uso desmedido produce atascos de tráfico y las infracciones o los despistes pueden ser fatales; creando hábitos y actitudes que indujesen a las personas hacia la prudencia y el respeto a los demás. Es decir, sería necesario que la Educación Vial se desarrollase, no sólo como asignatura en los centros escolares, sino que llegase a toda la sociedad, sólo así se podrán evitar los accidentes.

Todas estas cosas han de ser conocidas por los ciudadanos de Mislata con la finalidad de mejorar la circulación y la seguridad por las vías de la ciudad, concienciando a los vecinos de la importancia que el respeto a las normas y señales de tráfico tiene en la disminución del número de accidentes y en su gravedad.

damero